¿Qué está ocurriendo ahora mismo en la esfera geopolítica mundial? ¿Qué se esconde detrás de las guerras que consumen vidas humanas en Europa y en Oriente Medio, y por qué tiene tanta prisa Trump en detenerlas? Les doy mi propia opinión.
Donald Trump, con ese estilo inconformista que impone respeto, siente urgencia por enfrentarse a China, un país que no solo es un gigante demográfico, sino también una superpotencia tecnológica. Y existe solo una manera de hacerlo: que Estados Unidos logre poner al resto del planeta de su lado, o al menos a los países más importantes del mundo.
@constantinos_odysseos El gran reajuste geopolítico del mundo ¿Qué está ocurriendo ahora mismo en la esfera geopolítica mundial? ¿Qué se esconde detrás de las guerras que consumen vidas humanas en Europa y en Oriente Medio, y por qué tiene tanta prisa Trump en detenerlas? Les doy mi propia opinión. Donald Trump, con ese estilo inconformista que impone respeto, siente urgencia por enfrentarse a China, un país que no solo es un gigante demográfico, sino también una superpotencia tecnológica. Y existe solo una manera de hacerlo: que Estados Unidos logre poner al resto del planeta de su lado, o al menos a los países más importantes del mundo. Más allá de la Unión Europea —que por naturaleza y posición son aliados de Washington— los estadounidenses quieren también a su lado a la India, que ya supera a China en población, al mundo árabe, cuya influencia energética y geoestratégica es decisiva, y a Rusia, junto con los países bajo su influencia. Trump quiere cerrar el conflicto ucraniano, no porque muera gente —como afirma— sino porque necesita acercar a Rusia. La Rusia de 150 millones de habitantes no quiere convertirse en la criada doméstica de la China de mil quinientos millones, una China que ya ha superado incluso a Rusia en tecnología. Putin prefiere una alianza con Occidente —de hecho, eso buscó al principio de su presidencia— pero como igual, no como subordinado de Occidente. La guerra en Ucrania, igual que la que comenzó de forma repentina e inexplicable Hamás en Gaza, como también el interminable conflicto en Siria, fueron enfrentamientos por delegación en el campo de batalla, mientras que en el trasfondo la pugna era entre superpotencias. Putin negoció con Occidente su cuota de poder en todas estas guerras. Era como si dijera a los occidentales: “No vais a imponer vuestra voluntad. Lo queráis o no, sentaos a la mesa y vamos a llegar a un acuerdo”. Estados Unidos da por sentado el apoyo de la Unión Europea y ahora tiene prisa por entenderse con los rusos (si es que no lo han hecho ya), y también por resolver .xtodos los conflictos regionales que generan fracturas en la alianza occidental y en la nueva arquitectura global que Washington quiere construir.
♬ Last Hope – Steve Ralph
Más allá de la Unión Europea —que por naturaleza y posición son aliados de Washington— los estadounidenses quieren también a su lado a la India, que ya supera a China en población, al mundo árabe, cuya influencia energética y geoestratégica es decisiva, y a Rusia, junto con los países bajo su influencia.
Trump quiere cerrar el conflicto ucraniano, no porque muera gente —como afirma— sino porque necesita acercar a Rusia.
La Rusia de 150 millones de habitantes no quiere convertirse en la criada doméstica de la China de mil quinientos millones, una China que ya ha superado incluso a Rusia en tecnología.
Putin prefiere una alianza con Occidente —de hecho, eso buscó al principio de su presidencia— pero como igual, no como subordinado de Occidente.
La guerra en Ucrania, igual que la que comenzó de forma repentina e inexplicable Hamás en Gaza, como también el interminable conflicto en Siria, fueron enfrentamientos por delegación en el campo de batalla, mientras que en el trasfondo la pugna era entre superpotencias.
Putin negoció con Occidente su cuota de poder en todas estas guerras. Era como si dijera a los occidentales: “No vais a imponer vuestra voluntad. Lo queráis o no, sentaos a la mesa y vamos a llegar a un acuerdo”.
Estados Unidos da por sentado el apoyo de la Unión Europea y ahora tiene prisa por entenderse con los rusos (si es que no lo han hecho ya), y también por resolver
.xtodos los conflictos regionales que generan fracturas en la alianza occidental y en la nueva arquitectura global que Washington quiere construir.